Hoy podemos imitar la actitud del ciego de Jericó, el cual no perdió la oportunidad de conocer más de cerca a Jesús. Muchas cosas nos pueden impedir esta posibilidad, nuestras limitaciones personales, las críticas de los demás; pero si no arriesgamos un poco, no alcanzaremos a ver más allá de nuestros pequeños o grandes problemas.
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